Un programa de cinco años en África del Este recompensa el espíritu empresarial apoyando a micro empresas para que establezcan servicios de energía y se creen oportunidades de trabajo en las zonas rurales.

Willy Bamwenyena, 25, se destaca por ser un joven empresario que sabe recursearse, que pudo identificar la brecha energética en su comunidad rural en Uganda y que ha convertido esa necesidad en una oportunidad de negocio. El
Programa de Desarrollo de Empresas de Energía (DEEP) liderado por GVEP ha impulsado el negocio de Bamwenyena – y la de cientos de otros empresarios en el Este de África – para producir y vender eficientes cocinas mejoradas.
Las cocinas a leña de Willy se hacen con materiales disponibles en el suelo como tierra de formicario de hormigas y con arcilla. Las cocinas son muy populares entre los habitantes de Sissa, donde actualmente alrededor del 90% de las casas tienen una. La razón clave de su éxito es que estas cocinas son asequibles y más eficientes, comparado con las tradicionales de leña y con tres hornillas. A la larga, los propietarios de las estufas mejoradas ahorran dinero que habría sigo gastada comprando leña y tiempo invertido recolectando y poniendo leña a secar. Las cocinas mejoradas de Willy reducen considerablemente la contaminación ambiental dentro de las casas, por lo tanto disminuye las enfermedades crónicas asociadas con la emisión de gases nocivos de los fuegos abiertos.
Viendo que se trataba de una oportunidad Willy comenzó a fabricar cocinas mejoradas para sus vecinos prestándose, inclusive al comienzo, herramientas de sus amigos. Su habilidad de hacer uso de su capital social para lograr que despegue su negocio atrajó el interés del personal de DEEP que se encontraba reclutando jóvenes emprendedores en la zona.
Su espíritu emprendedor fue incentivado por miembros del equipo de GVEP Uganda, quienes invitaron a Willy a recibir capacitación y orientación sobre la manera de ampliar su negocio. “Yo quería tener un mayor ingreso para mí, crear empleo para los demás, así que aproveché la oportunidad de asistir a las sesiones de capacitación”, dijo Willy.
Como resultado aprendió a dividir su negocio en las diferentes funciones e identificar las áreas donde había que mejorar. Uno de esas áreas era marketing; sus productos era producidos en una zona remota y mucha gente de los alrededores no tenían ni idea de que existían.
Buscó la asesoría del equipo con sede en Kampala quienes lo animaron a poner una sala de exhibición cerca de la sede principal de Main Hall para que sus productos puedan ser exhibidos correctamente y ser vistos por más personas.
Otra de los aspectos que tuvo que mejorar fue un activo mantenimiento de los movimientos de su negocio. Junto con su tutor de negocios, y las reuniones privadas con el equipo de Uganda, Willy comenzó a ordenar el registro de sus gastos y ventas. “Antes era muy difícil saber si estaba ganando algo o no pero ahora ya sé como restar los gastos de las ventas para saber cuál es mi ganancia”.
También ha trabajado duro para lograr mejorar la calidad de su producto. En las sesiones de tutoría se le ayudó para que mejore el acabado del producto. Esto, junto con un diseño más durable y robusto ha hecho que las cocinas mejoradas de Willy tengan ventaja frente las otras que también se venden en la zona.
Edith Nakajjubi, una residente de Nakawuka y cliente de Willy explica los beneficios que ella ha experimentado. “Esta cocina es duradera”, afirma. “Evita accidentes innecesarios en la casa ya que está fija y firme en el piso y también se que a la larga sale más barata. Me gusta la manera como funciona porque comparado a otras cocinas que he usado en el pasado, ésta usa menos combustible”.
El resultado de este esfuerzo hecho por Willy ha significado un importante incremento en la producción, en las ventas y en la ganancia. Además, ahora está empleando a seis personas a tiempo completo. Como promedio, antes de la intervención de GVEP, sólo vendía seis cocinas al mes, ahora nueve meses después, sus ventas mensuales están en 52, con una ganancia de $220.
Willy explica como ahora el negocio sustenta totalmente su vida. “He mejorado mi nivel de vida, me he comprado una parcela, además he comenzado a construir un pequeño lugar para mí y por último ahorra tengo una cuenta con ahorros”.
A pesar de los éxitos, el mercado para el negocio de Willy todavía es chico porque el radio de acción es sólo unos cuantos kilómetros a la redonda. Ahora que tiene un buen acceso a las materias prima, Willy está planeando incrementar su producción y comenzar a vender su producto a los mayoristas y minoristas en las ciudades vecinas, por lo tanto aumentar el consumo de las estufas a una región más amplia.
Teniendo en cuenta las ganas de triunfar de Willy y la disponibilidad de orientación técnica y asesoramiento del equipo de expertos de GVEP hace que ésta sea una posibilidad muy distinta.