Promotores de energía crean nuevos mercados en Honduras

Se gradúa la primera promoción del Diplomado en Energías Renovable de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano habiendo abierto un nuevo mercado. Ahora, los nuevos microempresarios facilitan que personas de las zonas rurales de Honduras puedan acceder a créditos para la instalación y el mantenimiento de equipos de energía renovable.  

Francisco Chávez (der) y colegas con una de las 94 cocinas mejoradas que han instalado en hogares de Honduras.
La suerte cambió para Francisco Chávez, electricista de la comunidad de Valle de Ángeles en Honduras, el día que la directora del colegio de su comunidad le pidió que fuera a instalar un tomacorriente “y mientras hacía el trabajito me comentó que Zamorano venía a dar una charla al pueblo”.
 
Después de pasar una serie de entrevistas y exámenes junto a 100 postulantes, Chávez fue uno de los 25 becados de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano para llevar el Diplomado en Energías Renovable. “Esta fue una oportunidad que así no mas no llega todos los días”, dijo entusiasmado.
 
El diplomado se dictó en el Centro de Energía Renovable de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano que fue fundado en el 2007, que está dentro de la carrera de Desarrollo Económico y Ambiente y que originalmente era conocida en el medio por la instalación de estufas mejoradas. Aunque, su primer proyecto grande fue cuando se convirtieron en uno de los 26 ganadores del Concurso de Innovación Energética IDEAS 2009. Concurso que auspician GVEP, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, la Cooperación Alemana para el Desarrollo, GIZ, y el gobierno de Corea del Sur para mejorar la eficiencia energética y ampliar el acceso a la energía renovable en Latino América.
 
Gracias a una subvención de US$150,000 de GVEP y US$37,000 de contribución del propio Zamorano se becó por dos años a 25 micro empresarios hondureños, se instaló un parque solar demostrativo, se hizo el estudio para los créditos, el diseño de todos los módulos del diplomado en las diferentes tecnologías renovables - solar, hidro, bio digestores- además de rotar por otros sectores productivos como – horticultura, monitoreo de biodiversidad y manejo ambiental.
 
“El diplomado se basa en la capacitación y certificación de la mano de obra local”, dice Alejandra Claure, coordinador del proyecto que tiene a 25 estudiantes - 22 hombres, tres mujeres y de los cuales 23 vienen de comunidades fuera de Tegucigalpa.
 
Ahora, después de casi dos años de estudios Francisco Chávez, al igual que sus compañeros de diplomado, tiene una pequeña empresa establecida que le da las herramientas suficientes para que logre superarse en la vida como un micro empresario especializado en energías renovables y además solucionado el problema de falta de energía en muchas zonas de Honduras.
 
Según estudios hechos por Zamorano, el país tiene un gran potencial para la expansión de mercados de energía renovable ya que dos millones de hondureños no tienen acceso a la electricidad y casi la misma cantidad, si no es más, sigue cocinando a leña.
 
Es por eso que el Profesor Arie Sanders, Director de la Carrera de Desarrollo Socioeconómico y Ambiente, y un grupo de profesionales de Zamorano comenzaron a pensar hace unos años cómo generar un proceso de cambio y llegaron a la conclusión: “vamos a crear un sistema en el cual se capacita a los empresarios y microempresarios que llegan a instalar las tecnologías en cada una de las comunidades”, a través de un sistema de microcrédito. 
 
 
 Para Alejandra Claure, discípula de Sanders y coordinadora del proyecto auspiciado por GVEP en el diplomado “estamos capacitando a pequeños empresarios, promotores de tecnología y no sólo capacitando a gente”.
 
El diplomado contempló tanto módulos técnicos como empresariales los cuales fueron dictados siguiendo la metodología del Aprender-Haciendo (50% teoría, 50% práctica). En los módulos técnicos, los estudiantes, fueron capacitados sobre instalación de paneles solares, instalación de estufas mejoradas, instalación de biodigestores, mientras que en los módulos empresariales los participantes aprendieron sobre los conceptos de administración básica para poner en funcionamiento su microempresa y también redactaron su propio plan de negocio.
 
Además, el Proyecto Desarrollo de Mercados Locales para Energía Renovable realizó convenios con microfinancieras hondureñas - PRISMA, FUNDAHMICRO, FUNED OPDF y con una dentro de la misma Zamorano JAMZ (Junta de Apoyo Mutuo de Zamorano) – que tienen presencia en varios municipios del país y que son quienes otorgan los créditos a los posibles clientes identificados previamente por los estudiantes, ahora microempresarios. De acuerdo al contrato estipulado con las micro financieras, ellas se reservan el derecho de otorgar los créditos, de acuerdo a los parámetros que ellas manejan.
 
Micro empresarios calificados instalando un panel solar.
Los paneles solares 200W fueron instalados en 5 escuelas rurales, dos kinders y una iglesia.
Actualmente, lo que las micro financieras ofrecen a sus clientes es crédito para un panel solar de una cuota inicial y a pagar en 10 meses con cuotas de US$50 cada una, valor que defiere dependiendo del tamaño del sistema y del monto de plazo en el cual los clientes pueden pagar el préstamo. Una cantidad similar a la que Zamorano ha encontrado que una familia gasta como promedio mensualmente en velas y querosene.
 
La colaboración con GVEP termina en diciembre del 2011 y por lo pronto el proyecto ha permitido ahorrar hasta el momento 44.27 toneladas de carbono CO2 a través de la instalación de estufas mejoradas y paneles solares.
Hasta el momento, las estufas mejoradas instaladas por el proyecto han beneficiando en total a 94 hogares y familias, en total 470 personas de las comunidades rurales de Honduras. Mientras que los paneles solares de 200W se han instalado en cinco escuelas rurales, dos kinders y una iglesia.
 
En las escuelas, el panel alcanza para un televisor de 32”, un DVD y un equipo de sonido pequeño. La profesora de la escuela de Güinope utiliza ahora la TV como un incentivo lo cual ha tenido beneficios porque ha mejorado el rendimiento escolar.
 
Para instalar un equipo de energía renovable, sea el que sea, el diplomado hace un perfil de la comunidad para ver qué es lo que se necesita. Después se involucra a los habitantes y sus autoridades. En el caso de la escuela de Güinope, los padres de familia pagaron las instalaciones, la alcaldía donó los equipos, mientras que Zamorano puso la mano de obra calificada.
 
Cuando GVEP entrevistó a algunos beneficiados del proyecto los encontró en Las Cortinas, una comunidad de la zona cafetera del municipio deTeupasanti.
 

 “Estar sirviendo a una familia es el mejor pago que uno puede dar”, dijo el estudiante Francisco Chávez que durante todo el diplomado ha instalado en total 4 estufas mejoradas y 7 paneles solares. “Es una forma de llegar al progreso”. “Teniendo luz en, la comunidad de Las Cortinas podrán hacer reuniones familiares en sus casas y tiene un gran impacto social porque pasan de las tinieblas a la claridad”.